El sobrepeso y la obesidad, así como las enfermedades no transmisibles vinculadas, pueden prevenirse en su mayoría. Para ello, es necesario disponer de unos entornos y comunidades favorables que permitan a las personas disponer de opciones saludables de forma sencilla y asequible, donde la buena alimentación y la actividad física estén a su alcance.
A menudo los cambios en los hábitos alimentarios y de actividad física son consecuencia de cambios ambientales y sociales asociados al desarrollo y de la falta de políticas de apoyo en sectores como la salud, la agricultura; el transporte; la planificación urbana; el medio ambiente; el procesamiento, distribución y comercialización de alimentos, y la educación.
El sobrepeso y la obesidad se definen como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud.
El índice de masa corporal (IMC) es un indicador simple para identificar el sobrepeso y la obesidad en los adultos. La OMS define el sobrepeso como un IMC igual o superior a 25 y obesidad cuando el IMC es igual o superior a 30.
Así se trata la obesidad a través del deporte
Además de la disminución de peso y de grasa, la actividad física mejora, entre otros, los factores de riesgo cardiovascular
El sobrepeso y la obesidad son definidas por un índice de masa corporal (IMC) de 25-29,9 y mayor de 30 respectivamente. Se caracterizan por la acumulación de niveles excesivos de grasa corporal y contribuye a las enfermedades cardiacas, hipertensión, diabetes y algunos cánceres, así como dificultades psicosociales y económicas.
El tratamiento del sobrepeso y la obesidad mediante la actividad física es una importante iniciativa, ya que numerosos estudios han mostrado los efectos beneficiosos en la disminución del peso y la masa grasa en individuos con sobrepeso y obesidad. Estos efectos incluyen una mejora en los factores de riesgo cardiovasculares, tales como descenso en la presión arterial, descenso del LDL (colesterol malo), aumento del HDL (colesterol bueno), descenso de los TG (trigilicéridos) y una mejora de la tolerancia a la glucosa, entre otros.
La obesidad y las claves para perder el 5% que empeora la salud
Es muy importante que se conozcan los beneficios que conlleva una pérdida del 5% del peso, así como los beneficios adicionales que pueden esperar los pacientes con obesidad.
Además de una enfermedad en sí misma, la obesidad es un factor de riesgo de numerosas patologías crónicas como puede ser la diabetes o algún tipo de enfermedad cardiovascular, así como distintos tipos de cáncer, o infarto e ictus. Tal es así que, con objeto de mejorar su función metabólica y su salud general, la mayoría de sociedades médicas recomiendan a la población con obesidad una pérdida de entre un 5% y un 10% de su peso corporal.
Sin embargo, y como muestra un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en San Luis (Estados Unidos), una pérdida del 5% es suficiente para reducir significativamente el riesgo de desarrollo de diabetes y de cardiopatía isquémica.
La obesidad puede desencadenar cáncer colorrectal
La obesidad, en lugar de la dieta, provoca cambios en el colon que pueden llevar al cáncer colorrectal, según un estudio realizado en ratones por los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos y publicado en la edición digital de este martes de “Cell Metabolism”.
El hallazgo refuerza la recomendación de que el control de calorías y hacer ejercicio con frecuencia no sólo son la clave para una vida sana sino una estrategia para reducir el riesgo de cáncer de colon.
Un gran cuerpo de literatura científica alerta de que las personas que son obesas tienen predisposición a padecer un elevado número de cánceres, especialmente el colorrectal, según señala uno de los expertos de este trabajo, Thomas Eling, científico del Instituto Nacional de Ciencias de Salud Ambiental (NIEHS, por sus siglas en inglés), perteneciente al NIH.